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Balneario de Panticosa

El tiempo en el Balneario de Panticosa

 
El Balneario de Panticosa se encuentra situado en la zona noreste del Valle de Tena y es un lugar recomendado para hacer turismo en Huesca. En medio de un circo glaciar cubierto de depósitos y derrubios que proceden de la disgregación de rocas, de donde emergen con fuerza toda una serie de manantiales termales a diferentes temperaturas.

El macizo de Panticosa es un pequeño conjunto de unos 40 km cuadrados de forma casi octogonal, aunque de contornos caprichosos llenos de belleza natural que bordean una planicie a 1636 metros de altitud, rodeada de picos que sobrepasan los 3000 metros.

Sobre el fondo del pequeño circo descansa un lago al que llegan las cascadas de agua que se despeñan desde las cumbres nevadas y que a su vez alimentan el arroyo Caldarés, qué al salir del ibón recorre el impresionante barranco del Escalar para desembocar en el río Gállego.

Las aguas del Balneario de Panticosa eran conocidas desde época romana, como atestiguan algunos hallazgos. Las instalaciones ocupan buena parte de una pradera, junto al ibón de los baños.

Hay seis manantiales mineromedicinales; la fuente Dé Tiberio es la más famosa; sus aguas sulfurosas brotan a 51 grados centígrados y son especialmente recomendadas para la artritis de origen reumático, la ciática y en general todos los reumatismos. Las afecciones hepáticas nerviosas y de la piel pueden ser también tratadas con ellas.

Hay varias instalaciones hoteleras y balnearias para poder alojarse y disfrutar de sus baños.

Con todo, el mayor encanto lo constituye el paseo tranquilo y contemplativo por la arboleda y entre los edificios de principio de siglo, mudos testigos de una época de mayor esplendor. Paseos que pueden convertirse en excursiones montañeras si se desea. Lo más accesible subir al embalse de Bachimaña, gran lago artificial, y a los ibones Azules, al pie de los Picos del Infierno, un atractivo camino que permite disfrutar de las cascadas del Bozuelo y del Fraile y de un ambiente de alta montaña.

Al ser un paisaje de alta montaña, la zona está poblada de pequeñas praderas y floraciones típicas de las alturas, que se abren paso entre las rocas de granito y el disperso arbolado de coníferas.

El origen de sus aguas termales se debe a la fragmentación del relieve de la zona qué forma una red muy densa de fallas, en su mayoría verticales, algunas de las cuales tienen más de 4 km de recorrido, localizados en estas fracturas los manantiales de agua.
Estos manantiales fueron utilizados y conocidos por los romanos, cómo lo demuestran algunas monedas encontradas.

Sin embargo, durante un largo periodo de tiempo, su memoria se desfalleció, especialmente durante la Edad Media y fue necesario esperar hasta el año 1622 cuando se recupera de nuevo la noticia de las aguas termales del Balneario de Panticosa.

Será a lo largo del siglo XIX cuándo se convierta en uno de los mayores y más prestigiosos balnearios de España, configurándose como una villa balnearia capaz de albergar a más de 1500 personas. Capacidad asombrosa para las dimensiones que los centros turísticos tenían en aquellas fechas, una oferta de alojamiento que era incluso mayor que la de Santander o San Sebastián.

Los edificios construidos en aquella época eran los típicos de los balnearios con hoteles, villas y servicios, lo que permitió una cierta autonomía en su organización interna. Construidos al estilo de la arquitectura de montaña la estética y el corte del balneario eran de auténtico lujo, lo qué supieron apreciar muy bien los personajes más ilustres de la época y representantes de la burguesía aragonesa, vasca, catalana y madrileña.

Hacia 1870 Panticosa era el balneario que gozaba de mayor prestigio social entre todos los balnearios españoles, en donde el gasto medio por bañista era de cien pesetas por temporada, y 40 el acompañante.

Los actos sociales que se organizaban en aquellos veranos tenían todo el encanto romántico de los modos y costumbres de relación que caracterizaban a la burguesía de la época, así Panticosa fue punto de encuentro cada temporada entre los clientes asiduos a los baños.

La construcción del balneario se realizó en tres etapas que se correspondieron con momentos de fuerte impulso financiero.

El núcleo inicial se levantó, entre 1827 y 1844 mientras que en los años 1854 y 1883 se produjo una importante ampliación que supuso la definición y configuración básica del conjunto del balneario.

En la tercera fase a finales del siglo pasado y comienzos de este, se construyeron los últimos edificios importantes que dieron al balneario su máximo realce arquitectónico, nivel de equipamiento, así como su mayor esplendor y prestigio, destacando por su importancia, el Gran Hotel y el casino.

En cuanto a sus manantiales están especialmente indicados para la cura y tratamiento de estrés, reumatismos, enfermedades respiratorias, afecciones hepáticas y renales entre otras. Lo que unido a los 7 torrentes que se precipitan sobre la pradera, y que producen una renovación constante de sus aguas, convierte en esta zona en todo un manantial de salud permanente.

Otro factor digno de mencionarse hace referencia al clima, ya que por su actitud el balneario debería tener una temperatura mucho más baja de la que en realidad posee por su situación de circo geográfico, sin embargo al estar libre de vientos, muestra una mayor uniformidad de temperatura y aunque esto desciende sobre todo en invierno, es soportable.

El balneario además, constituye un excelente punto de partida para el inicio de diferentes actividades deportivas en cualquier época del año. Se pueden hacer innumerables excursiones y ascensiones a las cumbres e ibones de los 6 Valles que aquí confluyen

Desde paseos por la pradera y el lago que nos acercan al Mirador de la Reina, fuente de la belleza y cascada del vino, hasta ascender a los ibones de Bachimaña, los lagos azules, Brazatos y los infiernos.

En invierno todo lo relacionado con la nieve tiene una referencia de privilegio desde el balneario, dada la proximidad de las mejores estaciones de esquí del Pirineo. El propio balneario cuenta con una magnífica pista de esquí de fondo y además es posible practicar el esquí de travesía o paseos con raquetas.

Descanso, deporte, salud y turismo en un mismo escenario es lo que desde hace más de 4 siglos ofrece el Balneario de Panticosa constituyendo un marco idóneo que por sus condiciones naturales y ubicación privilegiada hacen del balneario un lugar incomparable e irrepetible.

A principios del siglo XIX, para ir de Madrid al balneario se necesitaba tomar una diligencia hasta Zaragoza, que tardaba una semana. De Zaragoza a Huesca en galera de caballos y desde Huesca al balneario en caballería. En 1864 se llega en tren a Huesca y desde allí en diligencia al balneario, viaje que se podía hacer en tres o cuatro días.

En los años 40, perico chicote y otros famosos, organizaban en la pradera del balneario de Panticosa, además de carreras de bicicletas, otras en las que competían carritos de bebé con sus niñeras.

La noche del 22 al 23 de febrero de 1915 se produjo en el Balneario de Panticosa una alud que destruyó por completo la casa de la pradera y la casa de La Laguna, parte del Casino e importantes destrozos en los hoteles continental y embajadores.

Las aguas termales del balneario de Panticosa fueron utilizadas por los romanos, quienes introducían serpientes en los baños, a las que previamente les habían arrancado sus incisivos y extraído el veneno. Estas al agitarse en el agua provocaban lo que hoy llamamos “baño de burbujas”

 

Un paseo por el Balneario de Panticosa:

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