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Comarca de los Monegros

Los Monegros son tierra de llanura y de sierra, qué sobrecogen y encantan al turista y viajero qué pasa por esta comarca.

Al sur de la comarca existen unos Monegros más secos y áridos que conservan su paisaje inalterable con una flora y fauna privilegiada, con las saladas de Bujaraloz (pequeñas lagunas de agua salada en plena estepa), o la Sierra de Alcubierre desde dónde se divisan unas panorámicas espectaculares.

Existen otros Monegros más húmedos gracias a que llegó el regadío y transformó sus campos y recibió gentes venidas de diversos lugares que colonizaron nuevos pueblos.

La comarca cuenta con monasterios de rica historia y patrimonio, santuarios de honda devoción popular, casas solariegas de gran empaque, castillos y atalayas, iglesias de riqueza mudéjar, ermitas troglodíticas, aljibes, balsas y pozos dónde se ha buscado hasta la saciedad el agua, pozos de hielo y hasta observatorios astronómicos, está comarca es un lugar privilegiado para la observación de estrellas.

Los pueblos monegrinos vivieron el fenómeno de los bandoleros, románticos aragoneses del siglo XIX, entre los que destacó Cucaracha y su banda; conservaron y sus dances con música de gaita en recuerdo de las fiestas de Moros y Cristianos, y han mantenido una suculenta gastronomía y ricas tradiciones.

La comarca de los Monegros de es la que mayor contraste y variedad de paisajes tiene de toda la provincia de Huesca. Esto influyó para la creación del Parque Cultural de Monegros. Y por el contrario los turistas y la gente ajena a esta riqueza dejan de contemplarlo por la gran velocidad de los vehículos que atraviesan estas queridas tierras en autopista y el tren de alta velocidad

Monegros es una comarca natural apoyada en los montes de Alcubierre y que se encuentra en la estepa al sur de Huesca. Sus límites aproximados corresponden a la ribera del Ebro, el Somontano y los cursos del Gállego y del Cinca.

Es un territorio que algunos llaman mágico por las formas evocadoras y sugerentes de sus paisajes, concretamente de los sedimentos estratificados. También puede denominarse así por los contrastes que se dan en esta comarca que en algunos tramos es radicalmente distinta del profundo Pirineo del Norte oscense. Amplias zonas desérticas con un paisaje y un ecosistema singular.

Frente a estos 2500 metros cuadrados de casi desierto, que por zona recuerdan al Magreb, cuesta trabajo imaginar que la Armada Española viniera a suministrarse de madera de los bosques ahora desaparecidos.
Los imponentes sotos fluviales y las zonas artificiales de regadíos han propiciado una nueva vegetación de espadañas juncos y carrizos. La fauna por su parte, ha debido adaptarse también a los nuevos hábitats y biotipos.

El 80% de la población vive en la parte oscense, la más beneficiada por los riegos artificiales; el resto, en la provincia de Zaragoza. Toda la zona está pendiente de su clasificación como Parque Natural.

Salvo que se soporta y muy bien el calor, debe evitarse ir a Los Monegros en pleno verano, por la salud y el bienestar de uno mismo.

La tierra de Miguel Servet tiene algunos atractivos naturales como la laguna de Sariñena y las saladas de Bujaraloz. Calizas más de 150 endemismos de flora y fauna, algunas emparentadas con especies de la estepa asiática. Coscojas, carrascas, pinares y líquenes abundan por la zona.

Hay también un paisaje llamativo en las formaciones rocosas conocidas como muelas o torollones de Mobache y Gabarda, rocas erosionadas por el aire y la intemperie. Alberga una presencia importante de avutardas y de otras aves esteparias.

El folklore de Monegros está repleto de vocaciones a la tierra y a la naturaleza en muchos casos muy dura. En la tradición de los dances peculiares de Monegros se encuentra la lucha contra la sequía que traía problemas a los habitantes de la comarca secularmente. Se intentaba complacer a esos poderes desconocidos que debían traer el agua, luego había también súplicas a la Virgen y a los santos de cada localidad. Los dances aquí van muy bien interpretados en cuando a la complicación de la vestimenta
Una propuesta sencilla; perderse por estas carreteras y estos caminos solo para disfrutar de un paisaje que sabe mejor en solitario o por lo menos con mucha tranquilidad.

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