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Graus

El tiempo en Graus

 
La población de Graus es la capital de la comarca de la Ribagorza. Su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. Destacan dentro de su núcleo la Plaza Mayor, la iglesia San Miguel y las edificaciones de diversas calles.

Graus es uno de los centros capitales ribagorzanos. Su buena situación en el cruce de los caminos hacia Huesca y Cataluña, y sobre la Unión de los ríos Isábena y Ésera, ha hecho de ella una villa muy activa desde siempre.

La Plaza Mayor porticada consta de edificios singulares como el del Ayuntamiento, correspondiente al periodo renacentista aragonés del siglo XVI, con galería de ventanales de medio punto; la casa denominada de Pentineta, con pinturas alegóricas en la fachada, o la casa de los Heredia con pinturas en el alero, o casa Bardají, que vio nacer a sus varios hijos ilustres.

Un recorrido por las proximidades nos lleva hasta la plaza Coreche dónde se encuentra el palacio de Don Rodrigo de Mur, en el que podemos observar grabada en la pared la apasionada inscripción “Rodrigo ama a Marica”.

La iglesia de San Miguel primitivamente fue románica pero sufrió diversas transformaciones en los siglos XVII y XVIII. Conserva al Santo Cristo donado por San Vicente Ferrer en el año 1415, y 7 tablas góticas pintadas que formaban parte de un retablo.
De su recinto amurallado se conservan algunos portales, como el de Chinchín, que da entrada al peculiar barrio del Barrichós o al portal del Linás.

En la parte en la parte alta del núcleo se alza la bella Basílica de Nuestra Señora de la Peña. Su construcción data de los siglos XVI y XVII. Destaca su amplio patio a modo de claustro y la iglesia de una nave con bóvedas de crucería estrellada. En el muro de la derecha del presbiterio encontramos una lápida funeraria del siglo XVII, que recuerda el enterramiento del obispo de Huesca, Esteban de Esmir. El pórtico se une con la pequeña capilla de San Juan de Letrán, cubierta con bóveda de crucería estrellada. Tiene el título de Basílica con privilegios semejantes a los del templo romano. El acceso al recinto resulta impresionante y desde allí podemos observar magníficas vistas sobre el Ésera y el Isábena.

Sobre este curso fluvial, el puente románico denominado de Abajo era el lugar en dónde se recibía a los gaiteros de Caserras en el inicio de sus fiestas patronales en honor a Santo Cristo y a San Vicente Ferrer, declaradas de interés turístico por su profesión de arcos tradicionales como los danzantes, albadas, cabezudos, mojiganga, pllega…

Aquí pasó parte de su vida Joaquín Costa, el León de Graus. Podemos visitar la casa donde vivió y el monumento erigido en su honor. También se consideraba grausino Torquemada y en el colegio de Jesuitas estuvo Baltasar Gracián, dónde escribió parte de El criticón.

En el capítulo gastronómico hemos de citar el mercado de la trufa, su excelente longaniza,  y su tradicional turrón.

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