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Riglos Los mallos

El tiempo en Riglos

 
La localidad de Riglos está integrada en el municipio de Las Peñas de Riglos.

Pasado Ayerbe carretera de Pamplona una indicación invita a coger el desvío al pueblo de Riglos, antes de vislumbrar sus famosísimos mallos. La ruta serpentea entre campos de olivos y almendros, y de pronto surgen los espectaculares torreones de conglomerado. A sus pies las casitas y las huertas parecen de juguete. Estos gigantes esculpidos durante siglos por la erosión serán, para el viajero normal, solo objeto de contemplación. Hollar sus cumbres queda reservado a los escaladores. Desde el monumento a Rabada y Navarro, célebres montañeros, a la entrada del pueblo, se tiene la mejor vista del conjunto.

Parece mentira que esto riscos de conglomerado fueran antiguo fondo marino. Son paredes de varios centenares de metros de altura transitadas solamente por los buitres y los escaladores. Desde el Pisón, el más ancho y característico, hasta el Firé, el más puntiagudo, todos han sido hollados por el pie del hombre. Merece la pena acercarse a la base de estos monolitos y ver cómo evolucionan en el vacío las cordadas.
Riglos es un fondo de saco del que hay que salir para continuar…

Su casco urbano se adapta al accidentado de relieve, albergando en la parte alta la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mallo, obra del siglo 17. En su interior se guardan dos tallas románicas, correspondientes a las vírgenes de Carcavilla y del Mayo. A citar también la ermita de San Martín del siglo 17, emplazada al suroeste del pueblo, qué aporta el patrimonio oscense unas curiosas ménsulas figurativas. A la entrada de la población se localiza un monumento dedicado a los montañeros fallecidos que han ascendido sus grandiosos mallos. En las proximidades y sobre una colina se localiza un centro de interpretación y observación de rapaces.

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