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Sabiñanigo

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Sabiñanigo, cuna del Serrablo

Sabiñanigo es un municipio que está situado en el Pirineo aragonés en la comarca del Alto Gallego. Está a poco más de 50 km de la capital de Huesca. Antiguamente, está comarca se denominaba Serrablo.
Se le considera la puerta del Pirineo al ser un núcleo de comunicaciones entre España y Francia. La frontera de Francia, a la que se accede por el valle de Tena, está a 40 km.

Está situado a orillas del río gallego y en plena Val Ancha, en cuyo otro extremo se encuentra Jaca. Ahí quienes le otorgan un origen romano. En cualquier caso, a comienzos de siglo XX era un pueblo como tantos otros de los alrededores con poco más de 100 habitantes.

Está localidad tiene varios lugares interesantes para visitar, cómo pueden ser, la Casa Batanero (museo Ángel Orensanz), el Museo del Castillo de Larrés, la Ermita de Santa Orosía, el Ayuntamiento y la antigua estación de tren.

Destaca también por su gran oferta turística y deportiva. La ruta del Serrablo es algo interesante para ver.
Desde Sabiñánigo podemos acceder a las estaciones de esquí de Formigal y Panticosa (30/40 min) y Candanchú y Astún (40/50 min). También está Jaca a 20 km, dónde podemos visitar una gran variedad de monumentos y disfrutar de la gastronomía aragonesa.

Es un punto estratégico para realizar excursiones, rutas de senderismo y paseos en un entorno fantástico y salvaje. Descenso de barrancos, rafting, rutas a caballo y mucho más gracias al entorno que nos rodea.
El Valle de Tena y el valle del Aragón y están a un paso y en ellos podemos encontrar un sinfín de actividades.

El deporte rey en Sabiñánigo es el ciclismo. Puede parecer que sea el esquí, los barrancos, el fútbol u algún otro deporte, pero no, la Quebrantahuesos es lo que hace que la capital serrablense sea uno de los lugares preferidos por los ciclistas.

Está mítica marcha une a más de 12000 corredores que corren 200 km, con un desnivel de 4000 metros.
A la vez que la Quebrantahuesos, está prueba amateur también tiene su hermana pequeña, la llamada la Treparriscos.

Si tu idea es hacer turismo de montaña, Sabiñánigo y sus alrededores te ofrecen un sinfín de actividades para hacer.

Conoce Sabiñanigo

La llegada del ferrocarril, que hasta 1970 fue internacional, atrajo primero a los viajeros y después a la industria. Fábricas químicas y de aluminio han transformado el lugar en un centro próspero y activo, a diferencia de tantos pueblos abandonados de los alrededores. Claro que también han introducido nuevos factores de contaminación, cuyos efectos perniciosos sobre un paisaje de gran belleza natural deben corregirse. Hoy viven aquí alrededor de 10000 persona.

Observa pocas construcciones de interés. El Ayuntamiento es del siglo XVII. El campanario de la iglesia parroquial es un torreón medieval incorporado posteriormente al edificio, que también es del siglo XVII.
El mayor atractivo turístico lo constituye el Museo Ángel Orensanz y Artes Populares de Serrablo, en el puente de Sabiñánigo o también llamado Puente Sardas.

El escultor Ángel Orensanz cedió la casa del Ayuntamiento de Sabiñánigo. En su interior se recogen alrededor de 2000 piezas rescatadas de los núcleos despoblados de la comarca. El interés etnográfico de las colecciones que ocupan la planta baja y la superior es extraordinario. Hay herramientas, aperos de labranza, artilugios de caza y pesca, recipientes, enseres, vajillas y ropas utilizados por los habitantes de estas tierras durante siglos. Se puede contemplar también un horno de pan, una herrería, una alcoba, amueblada tradicionalmente y una cocina, principal estancia de la casa pirenaica, con todos sus aditamentos. En las proximidades, dos artesanos ya mayores trabajaban la tonelería y el telar.

El río Aurin desagua en el Gállego, después de recorrer en la mayor parte de su curso el valle de Acumuer. En Larrés existe una casa fortificada del siglo XIV reconstruida y en cuyo interior hay un museo del dibujo.
Acumuer es la aldea más importante, está casi deshabitada. La pista continúa hacia el norte, atravesando bosques de pinos hayas y abetos. Más arriba el camino conduce primero a una zona de praderas con gordas y cascadas formadas por el río Aurin, y al ibón de Bucuesa.

Ruta del Serrablo

La ruta del Serrablo comienzo en el Puente de Sardas, un barrio de Sabiñánigo, y sube hacia el norte por la ribera izquierda del río gallego por pista transitable. En cada pueblo ya veces en pleno campo surgen ermitas e iglesias mozárabes y románicas del mayor interés.
Antes de Larrede, cuya iglesia es la mejor de todas, hay varias más que bien merecen una visita, si se dispone de tiempo. Son estas:

  • Sardas, en parte románica
  • Isún, mozárabe
  • Latas, en parte románica
  • Y Satué, mozárabe

La mala comunicación, las dimensiones de la aldea y el buen estado de conservación de la plazoleta de la iglesia de Larrede envuelven al viajero en una atmósfera propia de la edad media, tanto más intensa cuanto menos gente haya.

La iglesia de San Pedro puede ser considerada como el mayor tesoro del grupo monumental del Serrablo. Se trata de un edificio mozárabe construido entre los siglos X y XI, aunque sobre esto no hay acuerdo unánime de los historiadores. Restaurada en 1933, adopta planta de cruz latina (uno de los brazos es el primer piso de la emblemática Torre) y ábside semicircular. Es posible que su aspecto actual no coincida con el originario, pues la Iglesia ha sufrido otras restauraciones a lo largo de los tiempos, no siempre, respetuosas con el modelo serrablés. La puerta de entrada presenta un arco de herradura, al igual que las cuatro ventanas columnitas del piso superior de la torre, enmarcadas dentro de alfiz. Otros elementos decorativos comunes a estas iglesias son el friso de baquetones (medios cilindros verticales entre dos cordones) y los arcos ciegos.

El guarda de San Pedro vivía en casa Isabal, frente a la iglesia. Merece la pena visitar la casa, pidiendo el oportuno permiso. Fue construida en el siglo XVII. Hay que reparar en los suelos hechos con cantos rodados en el hogar y en varios muebles antiguos. En Lárrede se conserva una torre de militar en lo alto de un espolón, de la que se ignora si formó parte de una fortaleza mayor.

Desde aquí se puede salir a la carretera de Biescas si se desea, pero lo mejor es continuar por la pista para llegar a San Juan de Busa. Los orígenes de esta iglesia y el porqué de su solitaria situación en mitad de los campos son un misterio. Es sin embargo muy interesante, pues se trata quizá del único ejemplar que no ha sufrido alteración, inacabado (falta la bóveda del ábside) y sin torre campanario. La puerta de entrada luce un arco con adornos, el único motivo ornamental esculpido que existen las iglesias serrablesas.
Desde Oliván dónde se levanta una iglesia de origen mozárabe que ha ido perdiendo su primitivo aspecto a causa de modificaciones posteriores, sale una pista que conviene seguir hasta Susín, aldea despoblada situada en un magnífico mirador del valle del gallego.

Emocionan la soledad y el abandono de sus casas y de su Iglesia. Se supone que el lugar estaba habitado antes del año 1000. De la Iglesia primitiva solo queda la cabecera. En el Museo Diocesano de Jaca se guardan un fragmento de los frescos interiores del ábside (siglo XII), atribuidos a un discípulo del Maestro de Taull (Lérida).

Desde aquí la pista se adentra por los montes resecos del Serrablo septentrional. Al fondo, Ainielle se ha convertido en un pueblo muy visitado por los turistas desde que Julio Llamazares publicará su novela ” la lluvia amarilla”, ambientada en estas soledades. Esta es la tierra llamada Sobrepuerto. Se supone que en Basarán hubo en el siglo XI un monasterio dedicado a San Úrbez.

Siempre sin cruzar el río, el camino llega hasta Biescas. Es la puerta del Valle de Tena, celosamente guardada por el estrecho de Santa Elena (ermita y fortín del siglo XIX), su límite meridional. El libre tránsito por este paso fue durante siglos motivo de fricciones jurídicas entre los habitantes del valle pirenaico y los de Biescas. Relacionado o no con estos litigios el dicho popular dice de ASO, YOSA Y BETES (pueblos pertenecientes al Sobremonte de Biescas):” dios te libre de los tres”.
La guerra civil produjo considerables daños en la villa. La iglesia conserva del ábside románico (siglo XII).
Hay algunas casonas de interés como La Torraza.

De estructuras San Bartolomé de Gavín es, cómo Busa, una ermita levantada en despoblado. Está a la izquierda de la carretera de Biescas al puerto de Cotefablo, pasado el pueblo de Gavín y el primer túnel. Es un edificio mozárabe, de estructura. En la torre-campanario, obra capital del Serrablo, se aprecian los habituales adornos de baquetones, ventanas ajimezadas y pequeñas ventanas de arco de herradura, que recuerdan saeteras.

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