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Valle de Gistaín

El valle de Gistaín es uno de los menos conocidos del Pirineo, arrastra un atraso adicional debido en parte al aislamiento. La ganadería es la ocupación fundamental. Tres pueblos como tres perlas se guardan en su interior, Plan, San Juan de Plan y Gistaín. Sus habitantes han conservado un dialecto propio, el chistavín, los hermosos trajes tradicionales de más de 100 años, sus danzas y sus costumbres.

El paisaje es de los más bonitos de la cadena; en su cabecera se alza la segunda cumbre más alta del Pirineo, el Posets con 3372 metros.

En el primer cruce se puede optar por ir a Sin, bella imagen de pueblo pirenaico, o a Saravillo, desde dónde parte una pista que aproxima al Ibón de plan.
Al frente, la carretera atraviesa el paso de la Inclusa para llegar a Plan.

Es este un pueblo de arquitectura interesante y calles bien trazadas, con casas infanzonas, Ballarin y una torre defensiva del siglo XVI. Desde las piscinas municipales sale una pista de unos 30 km que enlaza el valle de Gistaín con el de Benasque, a través del puerto de Sahún, un interesante recorrido de montaña que permite descubrir una excelente panorámica del Aneto y del Posets. En la vertiente este del collado de Sahún existen extensos prados de montaña desde los que se lanzan los aficionados del parapente.

Los mozos de plan hicieron famoso el pueblo en 1985, organizando una caravana de mujeres procedentes de diversos puntos de España que paliará la escasez de solteras en la zona. La experiencia se repitió anualmente hasta 1989, aunque cada vez más como fiesta que con el sentido social que tuvo en su comienzo. Como consecuencia de esta iniciativa se produjeron algunos casamientos, que no han cambiado sustancialmente la demografía de la región.

En San Juan de Plan en la ribera del rio Cinqueta, hay un interesante museo etnográfico donde se exhiben trajes tradicionales, herramientas, objetos antiguos y una cocina típica de montaña. Por una corta pista se accede a un conjunto de bordas (construcciones autóctonas para almacenar hierba o resguardar el ganado), llamado poblado de San Mamés: buen mirador.

Gistaín a 1422 metros es el último y el más alto de los pueblos del valle. En él como en toda la zona se habla el chistavin y se conservan tradiciones antiguas y un folclore rico. Los tejados de las casas son, tal vez, los más inclinados de todo el valle. El clima es sano: frío, pero seco y sin nieblas, con muchas horas de sol.
La excursión puede continuar por el alto valle del Cinqueta. Una pista de 10 Km, muy inclinada al final aunque transitable, asciende entre prados y bosques hasta el reputado rincón de las Granjas de Viados, antiguo conjunto de bordas.

Existe un refugio guardado y constituye un buen punto de observación del macizo de Posets.
Aquí confluyen tres valles glaciares. La rama occidental de la pista lleva el refugio de Tabernes, sin guarda y al puerto de la Pez con 2451, antiguo camino a Francia

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