Saltar al contenido

Valle del río Guarga

El Valle del río Guarga es el Serrablo remoto, la primera tierra que tuvo este nombre en el medievo. Este era lugar predilecto de caza para los reyes de Aragón, cómo fue el caso de Alfonso v, en torno al año 1420.

La carretera traviesa la tierra reseca, remontando el río hasta el puerto de Serrablo, con 1291 metros, fronterizo ya con el Sobrarbe. Son numerosos los pueblos abandonados a uno y otro lado del recorrido.

En Ordovés (iglesia mozárabe) hasta hace un tiempo atrás quedaban 5 personas y una piedra milagrosa. Se trata según la leyenda de una esquirla de la cabeza de un reptil, que proporciona sus cualidades curativas introduciéndolas en agua durante media hora y bebiendo de ella después. Las gentes del Valle creen aún hoy en las propiedades de este remedio y acuden a Ordovés de cuando en cuando, a beber el agua de esta piedra.

Este es seguramente uno de los últimos vestigios de una cultura popular serrablesa que incluía lanzar piedras contra la tormenta para alejarla, colocar ramilletes de laurel en la ventana y bañarse en el río al alba del día de San Juan, con el fin de curar los males. Hay que tener en cuenta que los pueblos de este valle no dispusieron de luz eléctrica hasta hace relativamente pocos años, y aún hoy la carretera que los comunica con el exterior es deficiente.

Adentrarse por las pistas del Valle es todo un reto de emoción para el viajero, que puede sentirse privilegiado. Hay iglesias románicas en Castillo de Guarga, Arruaba, Ceresola y San Úrbez. En este último permanecen también los restos de un monasterio fundado en el siglo VIII. En San Úrbez se hallaron dos cabezas de mármol romanas, siglo II, actualmente en el Museo Diocesano de Jaca. El valle de Nocito es uno de los rincones más bellos del pre pirineo aragonés. Cerca de la pista que conduce al pueblo del mismo nombre se encuentra el dolmen de Ibirque.

Por Lanave, (buena panadería), se llega a Hostal de Ipiés. En sus proximidades se hallaba el Monasterio de San Andrés de Fanlo, el gran centro eclesiástico del Serrablo meridional. Hoy no quedan vestigios de este cenobio y solo ha perdurado el topónimo en la actual Pardina (lugar donde se recoge el ganado) de Fanlo. Muy cerca también se encuentra Lasieso, original conjunto arquitectónico de San Pedro, con sus dos iglesias yuxtapuestas, construidas en estilo románico rural.

error: Contenido Protegido !